Estados Unidos se convierte en el tercer consumidor de aceite de oliva del mundo.

Tiene un volumen de consumo de 310 millones de litros. Las ventas se triplicaron en las últimas dos décadas y es posible que aumente a un ritmo de 5% anual. Sin embargo el consumo per capita es muy bajo comparado con los países mediterráneos. Por cada litro que ingiere un estadounidense los griegos consumen 20 y 14 los españoles. Solo cuatro de cada diez hogares lo compra.

Pese a ser un mercado tan grande, prácticamente todo es importado. La producción local es muy pequeña. El 97 % de la grasa vegetal que se sirve es importada. El mayor exportador es Italia con el 44% seguido de España con un 40%. El resto de países (Túnez, Argentina, Marruecos, Chile y Australia se reparten el resto.

Por Estados, es California la mayor productora con el 99%. Casi todo (el 90%) sigue métodos tradicionales cuyo origen está en los misioneros franciscanos que colonizaron la zona. Son plantaciones pequeñas, que atienden a un nicho de mercado. Debido a las ayudas que recibe la producción europea este sector estuvo arrinconando durante 150 años.

El mayor productor de aceite de Estados Unidos es California Olive Ranch. La compañía se fundó en 1998 gracias a la inversión española y sudamericana. Tras arduos esfuerzo han conseguido elaborar una aceite de calidad a precio competitivo. Aunque solo tiene el 4,5 % de la cuota de mercado.

La producción de aceite de oliva virgen extra en California superó los 15 millones de litros en 2015, todo un récord. El año anterior fueron 9 millones de litros.

Sin embargo, denuncian que su posición en el marcado interno está amenazada por la falta de un mecanismo de supervisión que haga cumplir los niveles de calidad que establece el Consejo Internacional Oleícola. El 69% de las botellas de aceite importado que se vende como virgen extra no cumplen con la graduación legal establecida por el Departamento de Agricultura.

Pero parece ser que la educación del consumidor es la mejor línea de defensa para prevenir el fraude. El aceite de oliva se deteriora rápido con el tiempo y existe mucho fraude con las mezclas. Todo esto requiere una mayor acción por parte de las autoridades.