Durante la elaboración del aceite de oliva hay que pasar varios procesos desde que comenzamos recogiendo el fruto, hasta que terminamos con la filtración, como fase previa al envasado.

No obstante la fase del filtrado no es obligatoria, pero si condiciona la mejora del producto.

Se obtiene un aceite de oliva de calidad si durante su proceso de elaboración se siguen todos los pasos correctamente. Para empezar es primordial que el fruto esté en buen estado para que nos garantice esa calidad final. Al contrario de lo que ocurre con otros frutos, como por ejemplo, la naranja, la piel de la aceituna es muy fina y delicada, que hace que cualquier deterioro en la piel acabe afectando a la composición final del aceite y a su grado de acidez.

Para ello hay que recoger el fruto del árbol y del suelo por separado, se lleva a la almazara en el mismo día y su molturación debe realizarse de lo más inmediato para procurar que la aceituna no se almacene mucho tiempo. Una vez molturada la aceituna, se obtiene una pasta en la que nos encontraremos varios componentes (aceite, pulpa del fruto, pequeños residuos del hueso y agua). Posteriormente mediante el centrifugado se separa el aceite del resto de componentes. Por último, tenemos el proceso de filtrado, que en unos casos se hace y en otros no, todo dependiendo de como se quiera poner a la venta el producto.

La filtración se puede realizar por varios medios (lonas de material textil, fibras, celulosa, etc) y su misión es eliminar las pequeñas partículas y humedad que han podido quedar en el aceite, consiguiendo que éste tenga un aspecto más claro y trasparente. Este paso en el proceso de fabricación es lo que en definitiva da una sensación de aceite limpio.

Ventajas

  • Puede ser almacenado, distribuido y colocado en estantería a temperatura ambiente 20-25ºC.
  • Al ser filtrado, la fecha de caducidad puede ser más larga.
  • No necesita cámara frigorífica.
  • Se puede fabricar grandes cantidades de aceite para su almacenamiento.

Inconvenientes:

  • Al ser filtrado no contiene micropartículas, como fitoquímicos, ceras (lecitina), etc., en definitiva los consumidores toman un aceite sin algunos de los nutrientes presentes de forma natural en las semillas de lino.
  • Elevado gasto en los filtros.